Si quieres escapar de la ciudad y tener contacto con la naturaleza, a unos diez kilómetros del La Manga, está uno de los espacios de costa mediterránea más espectaculares y mejor conservados. Un capricho para la vista. El Parque Natural de Calblanque está protegido por una cadena montañosa que separa la costa de la llanura que rodea al Mar Menor. Son 2.000 hectáreas donde la mano del hombre no ha pasado. Todo sigue absolutamente intacto.
Quedarás encantado con la calidad de sus playas desde donde solo verás naturaleza. Nada de urbanizaciones. Las mejores playas son: las Cañas y la de Calblanque, concurrida por naturistas. Hay otras muchas, como la de Negrete, Pareño o las calas de Magre y la de los Dentones. En este paraíso del color donde la arena tiene matices desde el dorado hasta el ocre y la transparencia del mar, tiene además unas condiciones exquisitas para los bañistas. Si te das un paseo en bicicleta podrás ver flamencos y otras aves migratorias. Para los más arriesgados, otra alternativa es escalar el Cabezo de la Fuente (342 metros) desde donde se contempla toda la grandeza de este maravilloso lugar.